Consagración al Inmaculado Corazón de María
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El Sábado 24 de Junio a las 17:30hs rezaremos el Rosario y celebraremos la Eucaristía, en la que nos Consagraremos al Inmaculado Corazón de María.
“Mujer ahí tienes a tu hijo” “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26)

Una de las siete últimas palabras que Jesús dijo en la Cruz antes de morir, fueron las que dirigió a su Madre y a un discípulo al que Jesús ama, cuya tradición dice que era San Juan. En esas palabras, Jesús les ofreció mutuamente, diciéndole a su Madre; que ahí tiene a su hijo y diciéndole a San Juan, que ahí tiene a su Madre. Desde aquel momento, el discípulo la acogió en su casa.

Es un gesto de amor que tiene su raíz en el amor profundo de Jesús hacia la Virgen María y a su discípulo, quien representaba al pueblo de Dios. Y este gesto revela que su Madre ‑en cuanto “Mujer”, será también desde ahora la Madre del “discípulo”, y que éste, como representante de todos los “discípulos” de Jesús, será desde ahora hijo de María.

Así pues, ya que el mismo Jesús nos ofrece a su Madre, podríamos nosotros como buenos hijos, ponernos en manos de la Virgen, a su servicio, a su disposición, como lo hizo en su día el discípulo al acoger a la Virgen en su casa. Es la mejor manera de llevar a cabo las palabras que Jesús dijo a su discípulo al pie de la Cruz. Así Ella nos guiará a Jesús.

En muchas oportunidades, Nuestra Señora nos pide que nos consagremos al Corazón Inmaculado de María. Eso conlleva darnos plenamente a Ella. Y de esta manera, Ella actuará por medio de nosotros, porque a través de esa Consagración viviremos una unión total con María, y por medio de Ella, también con su hijo Jesucristo, de tal manera que un día podamos decir como san Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. (Gal 2,20)

Este acto de Consagración, es un acto de abandono, de unión con nuestra Madre, para que Ella ejerza su papel de Madre y Educadora espiritual, de Mediadora de todas las Gracias, Corredentora de toda la humanidad, de Abogada nuestra. Según San Luis María Grignion de Montfort es el camino más rápido para llegar a la santidad y el consagrarse a María como esclavos, es decir, entregarnos totalmente a Ella, es el medio que tiene Ella para que seamos totalmente de Jesús.

Así, este acto de Consagración también permitirá a la Virgen Santísima, como tanto predicó el Padre José Kentenich, usar libremente de nosotros. Notaremos su protección y su amor. Nos sentiremos plenamente hijos suyos, en la certeza de que "Un Siervo de María nunca perecerá".

Preparemos este acontecimiento con la oración de estos días. Tomemos un tiempo personal para escribir nuestra propia Oración de Consagración: una oración sencilla, original, que exprese los anhelos más profundos de nuestra vida y aquellos pedidos especiales que queremos confiar a nuestra Madre.

 
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