Salmos para preparar la Navidad
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Se corre el riesgo de preparar la Navidad sólo con “cosas externas”, que se pueden comprar y colocar como objetos de adornos. La Iglesia, pedagoga milenaria, cuidó de preparar el cumpleaños anual de Jesucristo – Navidad - con textos bíblicos, himnos, poemas, salmos. Son estas “palabras inspiradas” cargadas de sentido, las que pueden ayudarnos en este Adviento a preparar nuestro interior a la venida del Salvador.
Se corre el riesgo de preparar la Navidad sólo con “cosas externas”, que se pueden comprar y colocar como objetos de adornos. Muchas de esas “obras externas” nacieron de valores que les dan un profundo sentido. Son símbolos visibles de mensajes luminosos que, tal vez, en muchos casos significan ya poco o se les maneja de manera superficial.

La Iglesia, pedagoga milenaria, cuidó de preparar el cumpleaños anual (la Navidad) de Jesucristo con textos bíblicos, himnos, poemas, salmos. Son estas “palabras” cargadas de sentido, que se plasmaron luego en símbolos, villancicos, acciones, toda una cultura navideña, que perdura a través del tiempo.

Hoy quiero recoger los salmos que la Iglesia entona en el tiempo antes de la Navidad, tiempo de “Adviento”, tiempo para preparar la venida o llegada del Señor. Corresponde a las cuatro semanas anteriores al 25 de diciembre.

Voy a destacar las frases de estos salmos que la Iglesia acentúa y que pone como antífonas a proclamar o cantar después de las primeras lecturas bíblicas de las misas diarias. Aparte de la inspiración poética de los mismos, más clara en unos que otros, cabe notar el mensaje que los une con la Navidad y cómo este mensaje busca cómo irnos llevando de la mano para adentrarnos en la profundidad del acontecimiento navideño.

Recuérdese que el salterio, el conjunto de los salmos, es el libro de oración por excelencia de la Biblia. En cada uno de ellos se unen, hermosamente, la poesía con contenidos de espiritualidad y sabiduría.

Pongo aquí, alguno de los Salmos, escogidos desde sus orígenes por la Iglesia y colocados en las misas diarias del tiempo de Adviento. Con ellos también rezaremos en comunidad los sábados por la mañana, con el rezo de Laudes.

1. SALMO 121: “Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor”. El sentido primero y literal de esta antífona y de este salmo es el de salir al encuentro de Dios en su casa, en esa época el templo de Jerusalén. Para nosotros, en el tiempo antes de Navidad, es ponernos en pie y peregrinar, caminar, para encontrar al Hijo del Dios vivo hecho hombre en su casa, que es ahora la Cueva de Belén, convertida en templo por su presencia.

2. SALMO 22: Es el muy conocido salmo, del que repetimos con frecuencia “El Señor es mi Pastor”, pero en Adviento la Iglesia prefiere repetir de el la expresión: “Habitaré en la casa del Señor por años sin término”. Con este versículo expresa dos ideas: primero, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, habitará por siempre en la humanidad, de la que ha hecho su casa. Así la humanidad sabe que ella habitará también en la casa de Dios “por años sin término”.

3. SALMO 117: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Ninguna expresión mejor que esta para acoger a Jesucristo en la Navidad, el cual verdaderamente “viene en nombre del Señor”. Una lectura del salmo, a la luz del acontecimiento de la Navidad, como sucede con todos los salmos que estamos citando, nos da pistas interesantes para comprender mejor la profundidad de esta época del año.

4. SALMO 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Otra expresión que habla por sí misma en Navidad. Jesús es luz del mundo y en su nacimiento un ángel del Señor, en medio de una gran luz, anunció a los pastores: “Les traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lucas 2, 1-14).

5. SALMO 146: “Dichosos los que esperan en el Señor”. Este Salmo pone sobre el tapete el tema de la esperanza, muy propio de un tiempo de preparación como el Adviento, que es de espera, y el de Navidad, en el que se reviven todas las esperanzas de la humanidad.

6. SALMO 85: “Nuestro Dios llega con poder”. Dios llega siempre con poder, incluso en la debilidad de la carne, en la pequeñez de un niño y un pobre pesebre, porque en lo débil, pequeño y pobre se manifiesta la fuerza de Dios.

7. SALMO 102: “Bendice, alma mía, al Señor”, porque llega en Navidad, llega el Señor, que “perdona todas tus culpas, cura tus enfermedades, rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”.

8. SALMO 144: “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”. Justamente en la Navidad el Señor Dios se ha manifestado con todas esas características.

9. SALMO 1: “El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida”. Este primer salmo bíblico recoge tres temas importantes relacionados con la Navidad: el seguimiento de Jesucristo, la luz y la vida.

Seguir los pasos del niño nacido en Belén es caminar en sendas de luz y vida. Por otra parte, este salmo trae el tema del “árbol”, que es uno de los símbolos de la Navidad. El árbol (en nuestro caso ahora el de Navidad) se refiere en primer lugar a Jesucristo y a partir de Él, se aplica también al ser humano. Reza así el salmista:

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos; ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia. Da fruto en su sazón, no se marchitan sus hojas. Y cuanto emprende tiene buen fin”.
El “árbol” de Navidad es, pues, luz, vida y dicha, si se le ve como símbolo de Jesucristo.

10. SALMO 33: “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha”. La Navidad, ciertamente, encierra un mensaje de bienestar, pero también trae a la memoria las aflicciones del mundo, invitando a todos a que el bienestar se comparta. Por eso, el salmista y la Iglesia rezan en el tiempo Adviento-Navidad:

“El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a Él”.

11. SALMO 29: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”. La Navidad es vista como un tiempo que celebra la liberación, la salvación, de todas las cadenas y esclavitudes del ser humano, desde las internas, como el pecado, hasta la externas, tales como las injusticias y las violaciones de todo tipo; celebra una liberación no perfecta ni completa aún, pero ya comenzada, realizada en parte y en proceso continuo de realización. Por estos datos se canta, se alaba y ensalza a Dios, porque en Jesucristo ha manifestado su plan liberador y cómo acompaña a la humanidad hacia la obtención total de esa meta.

12. SALMO 66: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”. El nacimiento de Jesucristo aconteció en tierras de Israel, pero su mensaje y su misión es para toda la humanidad. Por eso: “Oh Dios, que te alaben todos los pueblos”. Originada en una pequeña aldea de Asia, Belén, el acontecimiento de Navidad se hace universal. Por eso, Jesucristo es fruto de toda la tierra y es bendición para toda ella.

13. SALMO 45: “Ven, Señor, a salvarnos”. Es el grito que clama por la llegada de la Navidad el que expresa cualquier ser humano, en momentos de peligros, angustias o dificultades. ¿Quién no se siente identificado con éste, sobre todo en los días navideños?
“Ven, Señor, a salvarnos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados”.


 
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