Corona de Adviento
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Preparemos durante estas semanas la venida del salvador con los signos externos que nos ayudan a entrar en un "tiempo distinto" , la oración en familia y la corona de Adviento nos animen a abrir más el corazón al Niño que va a nacer!
La palabra ADVIENTO es una palabra latina que quiere decir VENIDA, LLEGADA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

La corona de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es una costumbre popular nacida en Europa, que se ha venido extendiendo y haciéndose popular aun entre nosotros y se puede hacer tanto en casa como en el templo. La corona no es un rito litúrgico, pero es una buena manera de marcar el paso de las semanas de Adviento para poder vivirlas más plenamente. El signo consiste en una corona de follaje verde (sin flores, que serán más propias de la Navidad), la forma redonda simboliza la eternidad y el color verde la esperanza y la vida. El rojo, con el que se suele adornar, simboliza el amor de Dios que nos envuelve y también nuestro amor que espera con ansiedad el nacimiento del Hijo de Dios. Además de estas raíces simbólicas universales se añade el signo cristiano de la luz como salvación, los cuatro cirios vistosos expresan la espera de Cristo Jesús como Luz y Vida. La corona se puede colgar del techo con un lazo o se puede poner en otro lugar adecuado y visible. El rito consiste en encender cada uno de los domingos del Adviento el número de cirios correspondiente: uno el primer domingo, dos el segundo, etc. De esta manera se señala el paso de las semanas hasta Navidad.

Cuando se hace en casa, el encendido de la luz de corona se puede hacer en la noche con la familia reunida, acompañado de una plegaria. Sería muy significativo que cada domingo la encendiera un miembro diferente de la familia: papá, mamá, hijos...

Este signo es útil tanto para los niños como para los adultos, para ayudarles a tomar conciencia de este tiempo litúrgico y para no olvidar la importancia que tiene vivir el sentido de los diversos momentos del año litúrgico. En medio de un ambiente pagano y descreído, que tiende a celebrar la Navidad solamente como fiesta comercial, la corona de Adviento puede ser un pequeño símbolo de los valores humanos y cristianos que deberían centrar nuestra atención en estos días.

Que la Corona de Adviento nos ayude en el crecimiento de la esperanza y sea un signo que nos recuerde la necesidad de estar siempre vigilantes para el encuentro con Jesucristo, el Dios que vino, viene y vendrá.



Sugerencias para la corona:

• Buscar, en lo posible, hacerla entre todos.-
• Ubicarla en un lugar que nos recuerde cada día que estamos esperando la Navidad.-
• Darle funciones a cada hijo (lector, prender las velas, etc.)
• Poner como centro de mesa de la cena de Noche Buena.

Celebración:
Prender la vela. Oración para cada día.
Rezar Padre nuestro - Ave María - Gloria
Reflexión : (según cada domingo)
Propósito: particular de cada familia
Oración Final


I Domingo (3 Dic)

Encendemos, Señor, esta luz,
como aquel que enciende su lámpara
para salir en la noche,
al encuentro del amigo que ya viene.
En esta primera semana del Adviento
queremos levantarnos para esperarte preparados,
para recibirte con alegría.

Muchas sombras nos envuelven.
Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes,
porque tú nos traes la luz más clara,
la paz más profunda,
y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

Reflexión: Y tú, ¿Abrirías tu casa al rey?.
Marcos 13, 33-37
Propósito sugerido: Reflexionar en familia sobre el significado de la Navidad.
Cómo estamos en casa para recibir a Jesús… que podemos mejorar en este tiempo (diálogo, escucha, compartir más, etc).

II Domingo (10-Dic)

Los profetas mantenían encendida
la esperanza de Israel.

Nosotros, como un símbolo,
encendemos estas dos velas.

El viejo tronco está rebrotando,
florece el desierto...

La humanidad entera se estremece
porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.

Que cada uno de nosotros, Señor,
te abra su vida para que brotes,
para que florezcas, para que nazcas,
y mantengas en nuestro corazón
encendida la esperanza.

Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!


Reflexión:. Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Marcos 1, 1-8
Propósito sugerido: Revisar nuestras heridas interiores y buscar la reconciliación con Dios, trabajar en el perdón a uno mismo y a los hermanos. Acercarnos a alguien con quién estemos distanciados. Acostarnos al sacramento de la reconciliación.

III Domingo (17-Dic)

En las tinieblas se encendió una luz,
en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia:
¡El Señor va a llegar!
Preparad sus caminos, porque ya se acerca.
Adornad vuestra alma
como una novia que se engalana el día de su boda.
Ya llega el mensajero.
Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser
antorcha tuya para que brilles,
llama para que calientes.

¡Ven, Señor, a salvarnos,
envuélvenos con tu luz, caliéntanos en tu amor.

Reflexión: ¡Preparad los caminos del Señor!.
Juan 1,6-8 19-28
Propósito sugerido: Realizar gestos de caridad concretos para con otros. Donar algo que nos cuesta.

IV Domingo (24-Dic)

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,
pensamos en Ella, la Virgen,
tu madre y nuestra madre.
Nadie te esperó con más ansia,
con más ternura, con más amor.
Nadie te recibió con más alegría.
Te sembraste en Ella,
como el grano de trigo se siembra en el surco.
Y en sus brazos encontraste la cuna más hermosa.
También nosotros queremos prepararnos así:
en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.

¡Ven pronto, Señor! ¡Ven a salvarnos!


Reflexión: He aquí la esclava de Señor".
Lucas 1, 26-38.
Propósito sugerido: Reflexionar sobre las virtudes y la vida de María… cómo podemos asumir en nosotros sus rasgos? Preparar una oración para la mesa navideña.

Oración:
Señor, que quisiste para nosotros, el amor de una familia, te pedimos que, en esta Navidad, ese amor se haga más fuerte que nunca, para que así, cobijados, unidos y alegres, aún en las tormentas, podamos continuar en la senda de nuestras vidas, reconociéndote y sirviéndote, en cada hermano que nos necesita.
Sagrada Familia de Belén. Ruega por nosotros.
 
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