Escuela de Catequistas Parroquiales
"María Reina de los Apóstoles"



Cristo te está invitando a formar parte de su grupo de amigos, ingresando a la escuela de catequistas parroquiales, donde podrás profundizar en su conocimiento y su amor. El seguir sus huellas te llevará a transmitir no sólo a los niños, sino también a los jóvenes y a todos los que creen en Él lo mismo que tú aprenderás y vivirás.

Un poco de historia
Los inicios de la Escuela de Catequistas Parroquiales María Reina de los Apóstoles, datan del año 1989. Comienza como un servicio de extensión del Instituto de Teología, funcionando en la Parroquia San Luis Gonzaga de Villa Elisa.

Programa de estudios
Carrera no oficial - duración dos años
Validez Eclesiástica

Primer Año

Catequesis I
Biblia I
Teología
Liturgia I
Segundo Año
Catequesis II
Biblia II
Pastoral de Parroquias
Liturgia II

Prácticas
Se realizarán 10 prácticas luego de aprobadas todas las materias.

Requisitos
-Ser presentados por el Párroco
-Completar Ficha de Inscripción en la parroquia de referencia o en la Secretaría Parroquial del Inmaculado Corazón de María(City Bell).

Las clases se dictan los días jueves, en el horario de 18.15 hs. a 21.30 hs., en el Centro Educativo Parroquial “Inmaculado Corazón de María”, calle Pellegrini esquina 3 - City Bell.


Información año Académico 2011
Misa de inicio: Parroquia Inmaculado Corazón de María, jueves 31 de Marzo 19 hs.

Inicio de Clases
Jueves 7 de Abril en el horario de 18.15 hs. a 21.30 hs, en el Centro Educativo Parroquial Inmaculado Corazón de María (3 y Pellegrini).

Oración del catequista
Señor Jesús:
Aquí me tienes
para servirte y colocar a tus
pies la labor, que Tú mismo,
a través de la Iglesia,
me has encomendado.

Tú me acogiste para ser catequista,
para proclamar tu Palabra
a mis hermanos,
aunque soy muy
pequeño e ignorante.
Pero Tú me elegiste
no por mis virtudes,
sino por tu amor y para
proclamar el Amor.

Gracias por confiar en mí.
Estoy totalmente disponible
para realizar este servicio,
con humildad, fidelidad, amor y fe.

Tú no dejas sin recompensa
al servidor bueno y fiel.
Quiero, con tu gracia,
ser instrumento tuyo,
y suscitar en muchos:
el amor a tu persona,
a tu Iglesia y a la confianza
de tus promesas.

Pon tus palabras en mis labios,
y haz que, en comunión con mis hermanos, pueda colaborar
en la extensión de tu Reino.

María, madre de Dios y madre mía,
tú que seguiste con fidelidad
las huellas de tu Hijo, Jesucristo,
guíanos siempre por su camino.

Amén

 
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